sábado, 15 de octubre de 2016

CARTAS VINCULANTES - En cálido otoño



Bajo flores de otoño, bajo el cielo, al cobijo de los soles, en calma. Demorando las prisas. Controlando las pausas. El oxígeno es azul, las redes invisibles, y el tiempo necesita masticarse, morderse a dentelladas, devorarlo para que alimente.

Salí al alba. Volví al atardecer. Las hojas este año siguen veraneando, puestas en las ramas. Pero hay otras explosiones de color junto a mi entrada. Hay otros abismos minúsculos llenos de insectos, zumbando confusos, junto a mi entrada, junto al otoño escondido que no llega, desconcertado por el desorden climático de los átomos.

La última luna creciente no estaba tumbada en el cielo, sonriendo, con su forma de cuenco. De seguir así, costará un triunfo que llueva y, por fin, otoñe en el aire, y por fin duerman el frío los seres de hielo en las venas.


Imagen y texto: “Del archivo secreto de los cielos”, de Mar DelaRisa

sábado, 8 de octubre de 2016

CARTAS VINCULANTES - Haciendo agua


Saciar como el agua que siempre está, aun en vapor, en su esencia de ser deseada formando parte del cuerpo... en lágrima o saliva, o en clave de vida.

Hacer el amor es agua.

Un manantial brotando entre las piedras es una fuente de amor en las manos huecas, como cuenco inundado calmando la sed de vivir.

Para ser feliz hace falta no olvidar que, de tanto beber, de tanto vivir, se olvida el recurso que nos sacia, y no apreciamos su valor hasta que nos golpea su falta.

Hacer el amor, seguro, es conectar el líquido que llevamos dentro, aunque sólo sea acariciando el sudor con las yemas del tacto.

Ser feliz siendo agua.


Imagen y texto: "del archivo de mis viajes en el noroeste", Mar DelaRisa 

domingo, 18 de septiembre de 2016

CARTAS VINCULANTES - Seré dardo


He leído mucha vida en los muros, y también mucha ira... He leído mucha ciencia y literatura, y mucho querer llegar a ellas sin poder alcanzarlas. La vida de las paredes es reflejo de luces y sombras, como lo propiamente humano.

En los muros he leído gritos desesperados dibujando dentelladas hambrientas de reconocimiento, y exabruptos escupidos sobre la pulcra cal, tiñéndola de mediocridad redundante; como si el estómago no fuera capaz de digerir ni siquiera el pensamiento propio, preso del orgullo de creerse superior. He leído el juego de la vanidad transformado en indiferencia hacia lo ajeno, y lo ordinario seguido por el jaleo de las huecas palmas de unos palmeros de pompa y circunstancia. He sentido conciencias, como la mía, sorprendidas por ese desorden, mudas de palabra y gesto. 

Intento construir piedra sobre piedra, con sus llagas, toda la lapidaria verbalización del lenguaje indirecto, filtrado en el decir de los muros... pero es tanto el lodo descompuesto, hay tanta zarza crecida entre las grietas, que parece imposible consolidarlo y sentir abrigo con tan hiriente material sin alma ni consideración prójima.

No hay por qué creerse más algo que alguien; sólo ser, y hacer lo que va sucediendo en el tiempo de cada uno. A mi entender, alejarse de lo que desestabiliza, tal vez sea la mejor forma de acercarse al centro de nuestra intimidad evitando malestar innecesario... y en la calma, aunque te tachen de naif, inocente, amable, o buena persona... respirar un espacio abierto más limpio, o un jardín vertical más sostenible, o una pared inmaterial más dulce que neutralice la náusea.

A veces me gusta mirar atrás y verme reflejada en las palabras que dijeron otros, como las que escribió certeramente Pessoa, en su •Libro del desasosiego•  "Las cosas claras consuelan, y las cosas al sol consuelan. Ver pasar a la vida bajo un día azul me compensa de muchas cosas. Olvido indefinidamente, olvido más de lo que podía recordar. Mi corazón translúcido y aéreo se penetra de la suficiencia de las cosas, y me basta mirar cariñosamente. Nunca he sido yo otra cosa que una visión incorpórea, desnuda de toda el alma salvo un vago aire que pasó y veía."


Imagen y texto: "Cómo verme de otro modo en un selfie", del archivo de mis viajes en el noroeste, Mar DelaRisa 


CARTAS VINCULANTES - Desde el noroeste


Volveremos a los lugares cotidianos que nos dan cobijo y sustento... Volveremos a la metódica causa que nos despierta en el madrugar de los días... y pasado un breve tiempo, volveremos, de vuelta, a buscar la vía de escape de la normalidad.

En la espera, evocaremos ese deseo de sentirnos pez, o alga, o espuma, o guijarro, incluso arena disuelta en pensamientos... o todo ello, y más, a la vez. Pues hay felicidad en la realidad que proporciona la consecución de los sueños, y frustración en la fantasía de un sueño sin persecución, perdido en la memoria de la rutina.

Mientras tanto, en la espera, volveremos a brindar por el placer balsámico del efecto de estos días de vino y olas.

En este punto del hacerse a uno mismo camino, lo que en adelante sea seguro me mueva, siendo inspiración mi acuerdo con Pessoa... esa confirmación en su •Educación Sentimental• (del Libro del desasosiego) que dice: "Para quien hace del sueño la vida, y del cultivo en estufa de sus sensaciones una religión y una política, para ése, el primer paso, lo que acusa en el alma que ha dado el primer paso, es el sentir las cosas mínimas extraordinaria y desmedidamente..."



Imagen y texto: "del archivo de mis viajes en el noroeste", Mar DelaRisa 

domingo, 28 de agosto de 2016

CARTAS VINCULANTES - A mis almas gemelas



En los huecos de mi memoria reposa, dormida, tierra fértil como esponja sedienta de vida. Es inútil que un pozo que aflora le niegue el agua al surco y la semilla, necesitada del despertar para dar flores y frutos.

A mis fuentes protectoras... que con vuestra fluencia os acercáis bañando esta vida mía, de aprendiz. No puedo evitar sostener esta cabeza sin que os alcance cualquiera de mis pensamientos en busca de tertulia.

El sabor del saber es un contenido trasmitido por vasos comunicantes. Adquiere una diversidad de formas y signos, que hasta la más mínima hebra de neurona traslada al corazón. Se hace historia en esos trances compartidos en forma de valor personal e inmaterial transferible.

A mi manera, soy toda escucha, hambrienta de interesantes historias surcando esos profundos mares de conocimiento que me ofrecéis; leyendo cada texto, cada gesto conversado, cada idea.

Quiero enmudecer con vuestra compañía desbordante... como el silencio que engloba todo lo que sabe y lo que desconoce. Y luego, transformarlo en mi tamiz, volviendo a iniciar otro ciclo.


Texto e imagen: "Juegos de palabras y mensajes en una botella de oxígeno" de Mar DelaRisa